Un molino de 750 metros

    «Estos gigantes ya no son lo que eran, amigo Sancho». «No mi señor, aunque sean molinos y no gigantes, la humanidad nunca vio alturas semejantes…». Si el ingenioso hidalgo y su escudero levantasen la cabeza -en el sentido literal- se les nublaría la vista mirando al cielo buscando el final de la enorme construcción que se va a levantar en tierras de La Mancha.



    ¿Su utilidad?: generar 30 megawatios de electricidad -suficiente para satisfacer las necesidades anuales de 120.000 personas-, ahorrar la compra al Estado de 140.000 barriles de petróleo y evitar la expulsión a la atmósfera de más de 78.000 toneladas de CO2 al año. Y, todo, sin utilizar otro combustible -ni siquiera agua- que la luz del sol.



    El proyecto es pionero en el viejo continente aunque ya existen dos experiencias similares en Arabia Saudí y en Australia. Dos empresas españolas -Campo 3 e Imasa- y otra alemana -Schlaich Bergerman-, son las encargadas de su construcción y explotación, con la colaboración de la Universidad de Castilla-La Mancha y el Ministerio de Fomento. El presupuesto es de 240 millones de euros.



    En el pueblo hay una expectativa contenida sobre lo que va a suponer todo esto. Todos hablan de la esperada torre solar, aunque no muy alto, no sea que les pase como a los protagonistas de la inolvidable película Bienvenido Mr. Marshall. De momento, serán tres años de trabajo en los que se crearán 500 empleos directos y se desarrollará un sector de servicios casi inexistente.



    «Ahora sólo tenemos una pequeña fonda y tres restaurantes, insuficientes para sostener ese movimiento. La gente que no se dedica al campo -olivas, vides y ovejas- se marcha a Madrid todos los días a las cuatro de la mañana para trabajar en la construcción y vuelven por la tarde. Imagina: dos horas de ida y otras dos de vuelta para poder ganarse la vida. Con la torre, ya no necesitarán salir de aquí porque vamos a fomentar la contratación local», asegura Oscar Santos, alcalde de Fuente el Fresno.



    Una vez construida, el desarrollo del pueblo estará asegurado.«Tendremos un invernadero de 250 hectáreas calentado por la propia energía generada en la torre. Sólo aquí se podrían plantar flores suficientes para hacerle daño al sector del mercado que ocupa Holanda, por ejemplo. También valdría para montar negocios hortofrutícolas como en Almería. Por otro lado esperamos entre medio millón de visitas al año -habrá un mirador arriba-, contando turistas, estudiantes y especialistas. Y, además, la torre servirá para montar sistemas de telecomunicaciones y de alerta contra incendios.La rentabilidad estará asegurada para los próximos 60 años», afirma por su parte Pedro Antonio Fuentes, representante de Campo 3 y uno de los padres del proyecto.



    Y llegarán los obreros; y los turistas; y los curiosos; y los inmigrantes; y el trabajo; y el dinero; y la prosperidad… Fuente el Fresno se transformará, sin duda, con una torre que se verá a 60 kilómetros de distancia…



  • Fecha de la noticia: 2006-03-16
  • Fuente: Apecyl
  • Ambito: Nacional
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