Los molinos gigantes del siglo XXI

    Este centro tecnológico se construye desde hace meses en Sangüesa, a 30 kilómetros de la capital Navarra. La primera parte de sus instalaciones se pondrá en marcha el próximo mes de marzo y estará concluida en julio. Será entonces el mayor centro de investigación mundial de energía eólica, según explicó Jerónimo Camacho Perea, director de Desarrollo de Negocio del CENER. El centro costará 48 millones de euros y será financiado por el Gobierno central y el de Navarra.


    Las palas que utilizan los actuales generadores no superan los 53 metros de longitud. El salto hacia palas mayores, se debe a que la industria ya está diseñando molinos de 150 metros de altura y cinco MW de potencia. Estas máquinas están pensadas para instalarse en el mar donde se espera un gran crecimiento a medio plazo.


    Sin embargo, no es la última frontera de la energía eólica. Más a largo plazo, en la segunda mitad de la próxima década, se piensa en máquinas capaces de generar entre seis y 10 MW que precisarán de palas cercanas a 100 metros de longitud, según explicó Camacho.


    Túnel de viento
    En las naves que se construyen en Sangüesa, los ingenieros españoles y las otras industrias podrán poner a prueba las palas gigantes. Un túnel de viento y distintos motores reproducirán las duras condiciones en que tendrán que trabajar las palas realizadas con fibras. Diseño, aerodinámica y materiales serán sometidos a auténticas perrerías antes de recibir el visto bueno industrial. Incluso se experimentará con palas de dos o tres piezas listas para ser ensambladas en factorías móviles a pie de molino antes de su instalación.


    Otro tanto se hará con los aerogeneradores. Un tren de potencia con una bancada de enormes proporciones someterá el rotor, el generador y todos los componentes de la góndola de los molinos a las duras condiciones meteorológicas en que trabajarán en el exterior. De esta manera se conocerá la resistencia, capacidad y durabilidad del aerogenerador.


    A las instalaciones se añade un laboratorio para caracterizar e investigar materiales resistentes a la corrosión marina y a la salinidad, puesto que la industria eólica piensa expandirse más allá del litoral, donde los problemas de impacto visual, ruido y ocupación del territorio parecen más solventables.


    En el nuevo Centro de Desarrollo de Tecnología Eólica de Sangüesa no podía faltar una herramienta informática eficaz contra los rayos. Precisamente, el giro de las aspas ioniza la atmósfera, lo que atrae a los rayos cuando hay tormenta. El programa informático calculará el campo eléctrico y determinará la posibilidad de que impacte un rayo.


    Gracias a esa información, el gestor del parque eólico podrá determinar a partir de qué posibilidad de riesgo le interesa detener los molinos para evitar que el impacto del rayo queme toda la electrónica del aerogenerador. Esto no impediría otros daños sobre aspas, torre o aerogenerador, aunque todos los molinos están dotados de sistemas de pararrayos. Actualmente, las compañías de seguros reclaman herramientas de esta naturaleza, ante los elevados daños en las partes más sensibles de estas máquinas.



  • Fecha de la noticia: 2006-07-13
  • Fuente: Apecyl
  • Ambito: Local
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