Las emisiones aumentan un 48,9% en Navarra desde 1990, a pesar del liderazgo de la región en renovables

    Al Estado, en su totalidad, se le ha permitido (desde 1990 y hasta el 2008) aumentar sus emisiones en un 15%, límite que rebasan muchas comunidades autónomas entre las que se encuentra la Comunidad Foral. Según datos del propio Gobierno de Navarra publicados en elForo Sumando Energías recientemente Navarra ha duplicado su consumo energético en veinte años y ha incrementado, de 1990 a 2004 en un 48,9% las emisiones de CO2.



    Hay otras que rebasan más el porcentaje de Navarra como, por ejemplo, Canarias (81%), la Comunidad Valenciana (75%), Murcia (60%) y Baleares (58%). Y otras que sus emisiones no han aumentado tanto como el caso de la CAV (30%) y el caso de Castilla y León o Asturias con un 32%. Sin embargo, ‘a pesar de estas cifras nuestra Comunidad es pionera en el uso de las energías renovables ya que el 60% de la energía eléctrica consumida procede de la energía eólica y de la minihidráulica.



    Navarra cuenta con más de 100 minicentrales hidráulicas, 28 parques eólicos que producen el 2.5% de la energía eólica mundial, la mayor instalación solar fotovoltaica en Tudela con 1.2 megavatios de potencia instalada, más de 600 instalaciones solares agrupadas en huertas, una planta de biomasa por combustión de paja que es la más grande del Sur de Europa en Sangüesa y una planta de biocombustible de Caparroso que produce 35.000 toneladas anuales de biodiésel a partir de aceites vegetales’, dice Sarasibar.



    De hecho, la Comunidad Foral de Navarra recibió en enero de 2004 el premio a la mejor planificación regional en materia de energías limpias otorgado por la Unión Europea por su contribución al desarrollo sostenible y la aportación de este sector al crecimiento económico. ‘A pesar de estos avances en la política energética, la Comunidad Foral tiene que continuar haciendo esfuerzos en otros sectores, ya que la normativa existente en la actualidad sobre el cambio climático es la referente al comercio de los derechos de emisión que se ciñe a las emisiones industriales por lo que hay que incidir en otros sectores como el transporte y el urbanismo, por ejemplo, para poder adecuarse a los compromisos del Protocolo de Kyoto y, en definitiva, contribuir a la lucha contra el cambio climático’, aconseja esta doctora en Derecho.



    Ya dentro de su especialidad y objeto de su tesis recomienda explotar ‘la función ambiental de sumidero por parte de los bosques como medida eficaz para luchar contra el cambio climático y en el caso de la Comunidad Foral de Navarra también puede desarrollar un papel significativo porque como es sabido se trata de una Comunidad con gran diversidad biológica y mucha superficie forestal, de los que se puede obtener importantes beneficios ambientales’.



    Esta función de sumidero, señala la jurista ‘supone aprovechar y obtener rendimiento a un recurso natural, los bosques como medio eficaz para reducir la contaminación atmosférica y, en consecuencia, frenar o limitar el calentamiento global del planeta. En este sentido, hay que contemplar a los bosques desde una triple perspectiva económica, social y ambiental. Esa multifuncionalidad requiere una adecuada política forestal, para que todos estos usos y funciones puedan coexistir mediante un adecuado análisis de todos los recursos forestales’.



    En su tesis, Miren Sarasibar analiza la política forestal española a lo largo de la historia de donde se ‘deduce el predominio de la función económica o productiva incluso en la Ley de Montes de 1957’. Esta tendencia cambia con la entrada en vigor de la Ley 43/2003, de Montes, ‘que concede más importancia a los aspectos ambientales’. Sarasibar cree que existen mecanismos (subvenciones, etcétera) en positivo para fomentar una explotación sostenible y con efectos climáticos mejores.
    También demanda más competencias para la entidades locales.



  • Fecha de la noticia: 2006-04-05
  • Fuente: Apecyl
  • Ambito: Local
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