La energía eólica, solución al inminente déficit energético

    El informe, del que da cuenta el Servicio de Información en I+D Comunitario (Cordis), lleva por título «Plugging the Gap – A survey of world fuel resources and their impact on the development of wind energy», y en el se indica que las previsiones energéticas de organismos como la Agencia Internacional de la Energía (AIE), pecando de exceso de optimismo, dan la sensación de que las reservas de petróleo, gas y carbón son abundantes, cuando no crecientes,


    «La información pública sobre las reservas de gas y petróleo incurre en una notable incoherencia», reza el informe. «Es más, parece escasamente fiable desde el punto de vista legal, comercial, histórico e incluso político», añade. La disparidad de prácticas de información y la borrosidad terminológica alimentan la confusión.
    El GWEC y RES se dedicaron a consultar los registros de cada pozo de gas y petróleo, almacenados en bases de datos accesibles a la industria, para medir con exactitud las reservas existentes. Aunque el grueso de los datos no está disponible para el público, la información relativa a las zonas clave y los importes totales se encuentran publicados en documentos de libre acceso.


    Los resultados obtenidos son alarmantes: sugieren que dentro de 10 años, llegado a su punto álgido, la producción mundial de petróleo iniciará su cuesta abajo en un clima de crecimiento de demanda energética. En 2030, la distancia entre la oferta y la demanda será cinco veces mayor que la producción actual de Arabia Saudí.


    «La escasez de petróleo es la más urgente y la más difícil de resolver en ausencia de alternativas industriales a los combustibles líquidos, tanto más si se tiene en cuenta que se nos está agotando el tiempo», hace observar el informe. «La solución pasa por la combinación de varios factores: reducción de la demanda, eficacia energética de los vehículos y utilización de líquidos derivados del carbón, biocarburantes y gas natural».


    Por lo que respecta al gas, el informe augura que el límite de producción se alcanzará en 2030. Sin embargo, el crecimiento de la demanda es tal que, para entonces, puede que haya superado con mucho la oferta. La consiguiente escasez de recursos se paliará con una solución mixta de eficacia energética y aprovechamiento industrial y doméstico de fuentes renovables, carbón y energía nuclear.


    El carbón tiene reservas hasta finales del siglo XXI, según indica el informe. No obstante, la producción de energía a partir de carbón tiene un impacto medioambiental significativo y costoso de mitigar. No sólo eso, sino que parte de la materia prima habrá de servir para fabricar plásticos, abonos y otras sustancias cuya producción actual se basa en el petróleo.


    Los autores del documento están convencidos de que la energía eólica es una parte importante de la solución. «Las fuentes mundiales de energía no son suficientes para sustentar las previsiones de crecimiento», comenta el doctor Ian Mays, director general del grupo RES. «La energía eólica está más que preparada para acortar distancias y tener la luz encendida. Las tecnologías eólicas ya están dando resultados positivos en todo el mundo; los recursos son suficientes como para que, con unos procesos adecuados de prospectiva y definición estratégica, la energía eólica se pueda extender a gran escala».


    «El GWEC calcula en más de 1.000 gigavatios las previsiones de capacidad instalada para el año 2020, siempre y cuando se realicen los cambios programáticos necesarios», afirma Arthouros Zervos, presidente del GWEC, si bien recuerda que «este potencial, técnicamente factible, requiere el desarrollo permanente de unas políticas capaces de intensificar la integración de la energía eólica en la solución combinada de producción».



  • Fecha de la noticia: 2006-09-11
  • Fuente: Apecyl
  • Ambito: Nacional
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