La Agencia Internacional de la Energía alerta de la aceleración de las emisiones de CO2 y sobre un futuro energético “sucio, inseguro y caro”

    No obstante, la Agencia ha subrayado que las perspectivas de la energía nuclear son ‘prometedoras’ para combatir el cambio climático y reducir la dependencia del petróleo y del gas.


    Esas conclusiones figuran en el informe anual sobre perspectivas energéticas que han realizado los técnicos de la AIE, un organismo con sede en París dependiente de la OCDE al que los líderes del G-8 habían pedido una opinión sobre el futuro del sector de la energía.


    La tendencia actual permite augurar una aceleración de las emisiones de CO2 del 55% hasta 2030 en relación con 2005, con el carbón ya por encima del petróleo como primera fuente contaminadora en aquel entonces. Antes de 2010 China será ya el primer país del mundo en emisiones de CO2, por delante de EEUU.


    El informe pide una acción de los Gobiernos para que produzcan y empleen la energía de manera más eficaz, incrementen los combustibles no fósiles y mantenga las reservas de petróleo y gas.


    Para la AIE es ‘urgente’ frenar el crecimiento de la demanda de energía fósil, diversificar las fuentes de aprovisionamiento y reducir las emisiones que causan el recalentamiento del planeta.


    En su previsión hasta 2030, la Agencia señala que la energía de origen fósil se mantendrá como predominante y, respecto al petróleo, la demanda será de 116 millones de barriles por día, mientras que en 2005 fue de 83,3 millones.


    El carbón y el gas natural también registrarán incrementos de la demanda, según el estudio, que señala que también aumentará la oferta de energías alternativas, como la eólica, la solar y la geotérmica, aunque con la salvedad de que parten de un nivel bajo.


    Las tensiones geopolíticas y las dificultades de aprovisionamiento implicarán subidas de los precios de la energía, según la AIE. Aunque prevé un descenso del precio medio en términos reales del crudo importado por los países industrializados hasta los 47 dólares el barril a comienzos de la próxima década, asegura que volverá a subir de forma regular hasta 2030.


    ‘La amenaza a la seguridad energética mundial es real y cada vez más viva’, y llevará consigo ‘la vulnerabilidad’ de los países consumidores con dificultades para abastecerse, advierte la AIE.


    ‘Cuanto más tiempo se mantengan altos los precios actuales más grave será la amenaza sobre el crecimiento económico de los países importadores’, asegura el documento, que cifra en unos veinte billones de dólares (con valor de 2005) la inversión necesaria hasta 2030 ‘para las infraestructuras de aprovisionamiento, dada la voracidad de energía del mundo’.


    La agencia indica que la energía nuclear es una opción ‘prometedora’ para aliviar la dependencia del petróleo y el gas y, al mismo tiempo, contribuiría a reducir las emisiones de dióxido de carbono, aunque admite que su desarrollo puede impulsarse ‘con la condición de responder a las preocupaciones de la opinión pública’.



  • Fecha de la noticia: 2006-11-13
  • Fuente: Apecyl
  • Ambito: Nacional
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