España, Alemania y Dinamarca lideran la lista de países con mayor capacidad eólica de la UE

La Comisión Europea considera que el desarrollo de la energía eólica ha registrado 'progresos significativos' en los últimos cinco años, y que en el futuro podría llegar a competir con otras formas alternativas de generación eléctrica sin ayuda. Sin embargo, advierte de que todavía falta mucho por avanzar si se quiere llegar a que, en 2020, el 12,1% de toda la energía generada en la UE proceda del viento.

Los países más avanzados en el desarrollo de esta energía alternativa son España, Alemania y Dinamarca, aunque también Italia, Países Bajos y Reino Unido empezarían a aumentar su capacidad eólica.

El objetivo del documento es mostrar el progreso registrado en la energía eólica durante los últimos cinco años y evaluar la contribución de los proyectos financiados con el V Programa Marco a estos avances. A priori, la evaluación de zonas individuales muestra que se han logrado 'progresos significativos' y que la energía eólica todavía podría competir con las formas alternativas de generación eléctrica sin ningún apoyo especial.

Para 1998, la UE a Quince disponía ya de una capacidad de 6,5 GW de energía eólica. Actualmente, esta capacidad ha aumentado hasta los 34 GW en la UE a 25. Una situación que muestra el fortalecimiento de la energía eólica en el club comunitario, que supone el 74% de la capacidad mundial, frente al 64% que suponía en 1998. Durante este período, el tamaño de la turbina típica utilizada para generar este tipo de energía también ha crecido dramáticamente, y, para finales del pasado siglo tenía una potencia de 0,8 MW. Actualmente, la mayoría de los estándares industriales de máquinas comerciales necesitar del orden de 1,5 MW.

Según señala el documento, el coste de la electricidad generada por el viento está relacionado directamente con el tamaño de la turbina y ha caído del orden del 20%. También se ha ahorrado gracias a diseños de turbina más eficaces y baratos que requerirían menos costes de mantenimiento gracias a su fiabilidad. Todos estos factores habrían conseguido ser mejorados gracias a la investigación y a la creación de prototipos.

Pero aunque la capacidad eólica se habría cuadriplicado en la UE, el mayor crecimiento estaría concentrado en unos pocos países como son España, Alemania y Dinamarca. No obstante, otros países como Italia, Holanda y Reino Unido también habrían aumentado significativamente su actividad eólica. Según los datos incluidos en el documento, durante la última década la capacidad de generación ha aumentando en un 30% anual, y la eólica ha suministrado más del 2% de la electricidad de la UE a 15 en 2003. No obstante, la energía eólica está todavía muy poco explotada en los nuevos Estados miembros, y en muchos países las preocupaciones medioambientales continúan limitando el desarrollo de los centros eólicos.

En los últimos tiempos, la atención se estaría volviendo ahora hacia las zonas más despobladas, donde el viento es mayor, aunque se considera crucial de cara al futuro mejorar la fiabilidad. Ya que, una de las mayores críticas que se le hace precisamente a la energía eólica es la falta de fiabilidad del suministro, puesto que las turbinas eólicas no pueden producir electricidad en períodos de calma. Asimismo, las investigaciones realizadas han puesto de manifiesto, según el Ejecutivo comunitario, que el suministro podría ser facilitado con la instalación de granjas eólicas en diversos puntos y con métodos para predecir el resultado energético.

El desarrollo de la generación de energía distribuida requiere de redes inteligentes en las que la energía eólica pueda ser transmitida con facilidad a través de distancias grandes hacia donde sea necesario, mitigando el carácter intermitente del viento. En general, durante los últimos cinco años se habrían registrado progresos importantes respecto a este tipo de energía, aunque ésta no estaría totalmente 'madura' porque está todavía en 'su infancia'. No obstante, los escenarios más ambiciosos predicen que para 2020 el 12,1% de la electricidad estará generada a través del viento. Para llegar todavía más allá, sin embargo, el Ejecutivo comunitario advierte de que tendrá que darse un impulso a la tecnología y, especialmente, a la inversión.

La Comisión Europea es una fuerte defensora de las energías alternativas y prueba de ellos son los treinta proyectos financiados con cargo al V y VI Programa Marco de investigación. Entre ellos se encuentran varios impulsados en el pasado y en la actualidad como son el desarrollo de una turbina para zonas complejas con viento fuerte en el que participan varios socios españoles como el Centro de investigaciones energéticas, medioambientales y tecnológicas (CIEMAT), Made Tecnologías renovables y NECSO Entrecanales cubiertas junto a otros socios comunitarios.

Un segundo proyecto desarrollado, en 2003 y 2004, se ha centrado en la exploración de nuevos conceptos para molinos de viento pequeños y de tamaño mediano con el objetivo de mejorar su funcionamiento, en el que ha participado el Instituto Tecnológico de Canarias junto a otros socios europeos. En el ámbito de los rotores, la empresa vasca Gamesa ha puesto su granito de arena en una proyecto con más de una docena de socios comunitarios sobre el empleo de materiales para las láminas del rotor de la turbina de viento. Esta misma empresa habría participado en Sirocco, otro proyecto sobre rotores silenciosos por optimización acústica.

En 2000 y 2001, la Universidad de Girona ha coordinado, por su parte, otro proyecto sobre el diseño de un cubo innovador para las turbinas en la que también participó la empresa Made Tecnologías renovables y varios socios alemanes. La participación española se completa en otros proyectos relacionados con los recursos eólicos y con otras empresas y centros como el Instituto de Meteorología Nacional, Red Eléctrica de España, Centro de Energías Renovables, Universidad de Las Palmas de Gran Canarias e Instalaciones Inabensa, entre otros.

08/08/2005
Fuente: 
Apecyl