El planeta recuerda la tragedia de Chernóbil con la vista puesta en la seguridad de las plantas nucleares

    En la explosión murieron 31 personas, pero las peores consecuencias vendrían después. Más de 600.000 trabajadores soviéticos, denominados liquidadores , combatieron durante semanas contra la radiación en condiciones paupérrimas -sin trajes ignífugos ni cascos- lo que a la postre les supondría a muchos la muerte o la invalidez de por vida. Sólo en Rusia, resultaron afectadas 2,9 millones de hectáreas de tierras cultivables, habitadas por más de 3 millones de personas, y pasados veinte años la zona contaminada aún abarca 4.343 localidades con una población total de 1,5 millones de habitantes.



    Y la culpa de todo ello la tuvo un error humano, aunque todos los informes sobre el accidente realizados por organismos internacionales señalan que la tragedia se desencadenó por la escasa o nula seguridad de central, sus obsoletos sistemas de prevención y la dejadez de las autoridades locales. En Chernóbil se cometieron una serie de fallos encadenados, empezando por un diseño deplorable de la central nuclear y siguiendo por una mala gestión del accidente, ya que las autoridades no evacuaron a la población hasta dos días después. Fue un accidente extraordinariamente grave, muy mal gestionado, con una central mal diseñada, mal construida, mal manejada , señaló la presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear español, María Teresa Estevan Bolea.



    La central ucraniana no sólo era una planta nuclear, sino además un centro de producción de plutonio para armamento, y se construyó, en contra del informe de los técnicos, en un terreno pantanoso. Querían producir plutonio de buena calidad para producir armamento nuclear, y para eso necesitas quemar poco combustible, con lo que el rendimiento eléctrico de la planta es muy bajo. Con el plutonio que sale de una central nuclear nunca se puede hacer una bomba atómica, pero sí se hace la primera fase en un reactor adecuado para ello , indicó.



    Pero la cadena de errores no sólo se produjo en la explosión, sino también en las medidas que se tomaron para que el reactor siguiera emitiendo radiactividad. Primero se hizo un encofrado de hormigón, que requirió hacer un túnel y reforzar los cimientos de la central, aunque ahora el sarcófago se está cayendo y la Unión Europea ha aprobado un proyecto de cierre de la estructura.



    Y es que veinte años después de la catástrofe, Chernóbil sigue estando muy presente en la vida de los europeos. Rusia y Ucrania han organizado estos días numerosos actos de homenaje a los fallecidos y los liquidadores, a cuyos supervivientes el presidente Putin les ha condecorado por su abnegación y responsabilidad, que salvó muchas vidas .



    Pero si en algo supuso un cambio el accidente fue en la concepción de la seguridad en las plantas nucleares. Desde entonces, en todo el mundo se han incrementado sustancialmente los controles y las medidas de seguridad, y los expertos en energía atómica consideran hoy en día inviable un accidente como el de Chernóbil en una central de los países occidentales. A pesar de esa mejora en la seguridad, las plantas siguen teniendo la oposición frontal de grupos ecologistas, que piden que se cierren todas las centrales del mundo.



  • Fecha de la noticia: 2006-04-26
  • Fuente: Apecyl
  • Ambito: Internacional
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