Castilla y León cumple con el protocolo de Kioto cuatro años antes

Castilla y León ya ha cumplido el objetivo marcado por el protocolo de Kioto de reducir el 10% de la emisión de gases de efecto invernadero en el sector difuso

Castilla y León ya ha cumplido el objetivo marcado por el protocolo de Kioto de reducir el 10% de la emisión de gases de efecto invernadero en el sector difuso para la etapa comprendida entre 2013 y 2020. La reducción en este sector, que comprende las emisiones de viviendas, agricultura o transporte, es fruto de las acciones tomadas por la Junta mediante la Estrategia Regional de Cambio Climático.
Además, el gran aliado del decrecimiento ha sido la grave crisis que azota a la economía global desde 2007, pues la producción de las grandes industrias ha caído y por tanto se han emitido menos gases de efecto invernadero. Andrés Herguedas, jefe de sección del Servicio de Control Ambiental y Cambio Climático de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, declara que «el compromiso de Castilla y León con el sector difuso es que las emisiones en el 2020 sean el 10% de las de 2005, y actualmente ya las hemos bajado del 12%». Un indicio del buen trabajo de la Junta ya que la región es exportadora de energía, lo que produce que las centrales térmicas emitan gases de efecto invernadero para satisfacer al resto de comunidades autónomas. «Las emisiones son nuestras porque se producen en nuestras centrales térmicas, pero no gastamos toda la electricidad que emitimos. Castilla y León produce más emisiones de las que realmente gasta», confesó Herguedas. Una vez cumplida la reducción establecida, desde la Comunidad se pretende «seguir disminuyendo para contribuir a la media nacional».
Las estrategias necesitan reordenarse debido a las diferentes situaciones económicas de cada etapa y al resultado de las medidas llevadas a cabo en cada momento, por lo que las acciones que podían realizarse antes de la crisis, ahora son imposibles. Los datos de la región mejoran a los del global de España, pues desde 1990 –año base fijado en el protocolo de Kioto– hasta 2006, la nación aumentó el 49% de las emisiones frente al 23% de Castilla y León. Las principales medidas para controlar los gases de efecto invernadero en el sector difuso tienen que ver con el ámbito forestal debido a la importancia de los árboles en la absorción del dióxido de carbono.

Reforestación

Las labores de reforestación acompañan al fomento del uso de biomasa y al desarrollo de la eficiencia energética. Además, ha sido importante la sustitución de calderas y la recubierta de fachadas o ventanas. Respecto al transporte, las medidas principales de la Junta son el transporte a la demanda en zonas más alejadas de la capital y poco pobladas, la circulación de camiones únicamente por vías interurbanas o la concienciación para disminuir el uso del vehículo particular, fomentando el transporte público y creando otras variantes como los carriles bici.
A parte del sector difuso, las políticas en disminución de gases de efectos invernaderos se marcan el objetivo de reducir el 21% de las emisiones del sector del comercio. Este sector, que engloba a las grandes fábricas, cuenta en Castilla y León con 52 entidades. De su evolución depende la situación de la región pues, según Herguedas, «la producción de electricidad en las centrales de carbón supone el peso total».

02/11/2016
Fuente: 
El Norte de Castilla