El sector eólico prevé activar 220 millones en los próximos dos años en Burgos

La Asociación Regional de Promotores de Energía Eólica (Apecyl) aspira a que en la región se radique la cuarta parte de la potencia eólica que tendrá instalada España dentro de una década. Y Burgos dispone de viento y espacio suficiente.

A falta de la energía nuclear y del petróleo, desaparecidos en los últimos dos años, Burgos seguirá siendo la primera generadora de energía renovable eólica de España. Ya lo es en la actualidad y esta posición se verá reforzada si se cumplen las previsiones de inversión que hay sobre la mesa de la Junta de Castilla y León -y con una tramitación administrativa avanzada- para los próximos dos años. En total, supondrán una inversión aproximada de 220 millones de euros, de los que 76 serán una realidad con los tres parque eólicos que están ya en proceso de construcción. Así, la provincia superará en el medio plazo los 2.000 megavatios de potencia instalada (MW), una meta a la que aspiraba a principios de siglo, pero que quedó bloqueada con la crisis desatada en 2012 con el fin de las primas a las energías renovables.

Administración y promotores coinciden en que soplan nuevos aires en el sector, en que hay una apuesta clara del Gobierno para su reactivación [porque lo obligan los compromisos adquiridos en la lucha contra el cambio climático de cara a 2030] y en que se mueven proyectos y los inversores están inquietos. De hecho, tras esos 220 millones de inversión contemplados a medio plazo, esperan otros 1.000 millones en cartera -la mitad en eólico y la otra mitad en solar- esperando u optando a desarrollarse, aunque es una fase de tramitación muy inicial y, por ello, todavía con alto riesgo de quedarse en el camino administrativo y no hacerse realidad.

La provincia se posiciona con todo ello como una pieza clave en el desarrollo eólico de Castilla y León, que prevé superar este año los 6.000 MW instalados con la implantación de la potencia autorizada en las últimas subastas públicas de renovables. No obstante, necesitará de, al menos, otros 3.500 MWpara alcanzar el objetivo de los 10.000 MW en 2030. La Asociación Regional de Promotores de Energía Eólica (Apecyl) aspira a que en la región se radique la cuarta parte de la potencia eólica que tendrá instalada España dentro de una década. Y Burgos dispone de viento y espacio suficiente.

Complejidad

El jefe territorial de Economía de la Junta, Mariano Muñoz, apela a la prudencia y advierte que estamos en un sector «complejo». No nos abocamos a un escenario como el de principios de los años 2000, donde se llegaron a alcanzar los 10.000 MW solicitados en proyectos para Burgos, y muchas de las iniciativas que están en marcha se pueden quedar por el camino. Los escollos que tienen que salvar son importantes: por un lado, está la viabilidad económica de los parques, que vendrá determinada por los precios marcados en las subastas de energía renovable impulsadas por el Gobierno y también por el mercado; y, por otro, está la disponibilidad de conexión a la red eléctrica, que hoy en día es limitada y difícil de lograr.
Son dos factores, explica Muñoz, que no están impidiendo que los promotores eólicos se acerquen a la Junta para solicitar información, activar permisos y avanzar en la tramitación administrativa que permita finalmente levantar los aerogeneradores.

Construcción

En la provincia están operativos 72 parques con una potencia instalada de 1.873 MW.En los próximos meses se sumarán otros tres, con 76 MW en total. Son la ‘Ampliación de Montejo’, en el Valle de Valdebezana;‘La Casetona’ y ‘Ballestas’, en el entorno de  Castrojeriz y Vallejera. El primero (7 MW) es promovido por Boreas Eólica y  los otros dos por Gamesa Energía (41 y 28MW).
A lo largo del presente y el próximo año, se estima como probables el desarrollo de otros 144MW que ya cuentan con una autorización administrativa previa. En conjunto sumarían en torno a medio centenar de nuevos aerogeneradores.

La ubicación de estos nuevos parques será la más próxima posible a los puntos de conexión de la red eléctrica en el territorio provincial y hay dos clave para estos desarrollos. Así, está prevista la construcción de una subestación de 400 kilovoltios (kV) en Buniel para el abastecimiento de energía la red de alta velocidad ferroviaria, y que puede acoger en torno a 500 MW eólicos. Asimismo, está la subestación de Las Loras, que todavía cuenta con capacidad suficiente para conectarse a más parques.

Entre los proyectos próximos está el de Abei Energy en Padrones de Bureba, que supondrá una inversión de 17 millones de euros para levantar 17 aerogeneradores, 56 MW en total. Las fechas de puesta en marcha que se barajan  son los primeros meses de 2020.

En cartera

Con vistas a cumplir los objetivos de 2030, hay también una cartera importante de peticiones de acceso (que no proyectos), que reúnen 1.000 MW, más de la mitad de lo que está hoy operativo en la provincia. Son una veintena, mitad eólicos y mitad fotovoltaicos, que ya han presentado ante el Ministerio de Transición Ecológica la solicitud de acceso a la red y el aval económico que exige Red Eléctrica Española (REE).

Entre los eólicos destaca el macroproyecto de 300 MW impulsado por Alfanar Energía España, empresa participada por capital saudí, que contempla la instalación de un centenar de aerogeneradores en los enclaves conocidos como ‘Tórtoles de Esgueva’, ‘Los Serranos’ y ‘Pico de Águila’, tal y como anunció la empresa a los vecinos de este entorno. De llevarse a cabo, como parece, será el mayor proyecto de energía eólica desarrollado en la provincia.

También se han solicitado permisos para centrales fotovoltaicas de grandes dimensiones en el sur de la provincia, algunas de ellas de 50 MW, lo que requerirá de una amplísima extensión de terreno para su instalación (lo máximo instalado en Burgos es de 5 MW).El jefe territorial de Economía avisa que la tramitaciones de todos ellos es inicial y que los 1.000 MW que suman en total «estarían muy por encima de la capacidad de las subestaciones eléctricas activas en la provincia».

Detrás de estos proyectos están, en muchos casos, la industria eólica, los fabricantes de los aerogeneradores, que buscan impulsar los parques y luego ceder su explotación a otros promotores.También están las compañías eléctricas y, como novedad, han aparecido los fondos de inversión extranjeros cubriendo el hueco que antes ocupó el sector de la construcción.

10/02/2019
Fuente: 
Diario de Burgos